El Señor Máximo, el Señor Mínimo y el Señor Términomedio están dando un paseo cuando se encuentran en el Árbol de la Vida del que cuelgan tres frutos. El Señor Máximo rápidamente dice: < Los tres para mí >.
El Señor Mínimo dice: < Comeros lo que queráis pero a mi dejadme un poco >.
El Señor Términomedio dice: < ¿por qué no nos comemos uno cada uno? >. Ante esa sensata propuesta el Señor Máximo dice: < Cada uno según su capacidad >.
El Señor Mínimo dice: < Comeros lo que queráis pero a mi dejadme un poco >.
Visto el fracaso de la primera propuesta el Señor Términomedio propone una carrera y que el que gane decida y mientras su propuesta se ve coronada por el éxito, el Árbol de la Vida que oye y que ve, piensa..., si llega primero el Señor Máximo pudriré mis frutos al contacto de su mano egoísta. Si es el Señor Mínimo pudriré mis frutos al contacto de su mano conformista y si gana el Señor Términomedio repartirá uno para cada uno con lo cual, el Señor Máximo quedará insatisfecho, el Señor Mínimo dejará para los pájaros la mayor parte del suyo, pero los pájaros no necesitan comer de mi fruto porque ya vuven mi secreto, así que se perderá inútilmente y el propio Términomedio se comerá el suyo pensando equivocadamente que ha hecho bien y que es maravilloso. Así que cuando su equivocada mano toque mis frutos, los pudriré.
2 comentarios:
si, y una vez un hombre dijo:
no me comais, tengo mujer e hijos
comeros a ellos.
pues la verdad es que a mi un día me entraron ganas de reirme de una cosa del ordenador mientras cenaba...
Ajhá, mi teclado acabó lleno de perrito caliente masticado.
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